Cursos de Masaje y Terapies alternativas para caballos
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Abril 23-24-25 y Mayo 29-30: Curso de Masaje para Caballos
Junio 26-27: Curso de Aromaterapia para Caballos
Julio 13/18: Curso Intensivo de Masaje para Caballos
Julio 24-25: Curso de Estiramiento y Movilización para Caballos

Aunque Mark le da gran parte del mérito al “viejo” de sus libros por enseñarle el buen camino con los caballos desde una edad muy temprana, continúa dedicado a encontrar formas tranquilas y efectivas de comunicarse con los caballos en el día a dí­a.
Una de las formas en que hace esto es a través de una idea de entrenamiento que e´l llama “liderazgo pasivo”.

Le pidieron a Mark que definiese este concepto, y cómo afecta a los caballos durante el entrenamiento:

Bueno, en pocas palabras se trata de lo siguiente.
Hay dos tipos de lí­der en situaciones de manada. El “Alfa”, o caballo dominante que gobierna de forma autoritaria, y los lí­deres pasivos que gobiernan mediante el ejemplo. Los lí­deres pasivos son elegidos normalmente por los otros miembros de la m,anada y se les sigue voluntariamente, mientras que los alfas emplean la fuerza para declarar su puesto en la manada.

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Los lí­deres pasivos son normalmente caballos más mayores que están en algún lugar en el medio de la jerarquí­a de la manada. Son tranquilos y consistentes en su comportamiento diario y no parecen tener gran ambición de ascender en la escala “alfa”. En consecuencia parecen no tener ninguna razón para emplear la fuerza en una continua declaración de su posición en la manada.
Los alfas, por el contrario, no suelen ser en absoluto tranquilos y consistentes en comportamiento.

Suelen ser muy insistentes, a menudo llegando al extremo de emplear ataque no provocados de subordinados solamente para declarar su dominancia. Como resultado de este comportamiento, la mayorí­a de los caballos de la manada evitan todo contacto con el alfa a lo largo del día.

La razón de este rechazo es que los caballos están diseñados para emplear la menos cantidad de energí­a física posible durante sus actividades diarias normales. Un buen ejemplo es un caballo que se asusta. Un caballo puede sobresaltarse ante algo que no es familiar, pero no siempre saldrá corriendo. Solamente saldrá corriendo si es absolutamente necesario.

De esta forma ahorra energí­a por si realmente la necesita. Se trata de una “válvula de seguridad” que ha ayudado al caballo a sobrevivir durante cincuenta millones de años. Al no emplear energí­a de forma innecesaria, pueden usar la energí­a acumulada en caso de verdadera necesidad.

Siguiendo a un lí­der pasivo que emplea la menos cantidad de energí­a durante el día, (y que no está obligando constantamente a los otros caballos a emplear la suya), los caballos no solamente pueden quedarse tranquilos y contentos, sino que también aseguran su propia supervivencia.

Los lí­deres pasivos han “ganado” este tí­tulo entre los otros caballos demostrándoles que son de fiar en su comportamiento pasivo de un dí­a a otro. En otras palabras, ostentan el liderazgo mediante el ejemplo, no mediante la fuerza.

Este es el tipo de comportamiento que intento con todas mis fuerzas usar como base de mi entrenamiento. Liderando mediante el ejemplo, no mediante la fuerza, y siendo todo lo consistene que puedo de un dí­a a otro.

Supongo que, en el fondo, se trata más de una actitud que de una técnica. Se trata de darle al caballo el beneficio de la duda, creyendo que intentarán hacer las cosas bien para ti, y no riñendoles continuamente por las cosas que han hecho mal.

Este artí­culo aparece por cortesí­a de Mark Rashid


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